El Abrazo de la Música

Siempre me ha llamado la atención la grafía del compositor musical que, de manera ágil y sin planteamientos estéticos, plasma en sus manuscritos cuando piensa una composición; una escritura musical que se convierte en gestos artísticos que expresan la forma de ser y el temperamento del músico en el momento de la creación; signos musicales que, algunas veces, solo el compositor entiende, pero que son música.

Me detuve a observar los manuscritos de Johann Sebastian Bach, un músico al que admiro. El escultor Chillida decía que Bach era “moderno como las olas y antiguo como el mar. Bach no tiene artificios, es natural y eterno, como la lluvia”.

Encontré en sus partituras grafías y signos que no entendía musicalmente, borrones, dudas, ausencias… todo ello me llevó a quedarme con una idea principal: que mi obra se basase en el acorde musical. Entonces decidí deconstruir un acorde musical de Bach, es decir, deshacerlo analíticamente para darle una nueva estructura de formas compositivas que conformaran la escultura.

La música es un arte fuertemente abstracto que provoca intensas emociones de un modo inmediato. Como escultor principalmente formalista, he querido realizar una obra simbólica y abstracta, donde se adivinen formas musicales, que no pretendo reflejar con precisión, sino como elementos escultóricos que generen diálogo entre sus formas.

Estas formas dialogan y armonizan sobre una superficie curvada en la que, a modo de partitura, se abrazan. De ahí el título de la escultura:“El abrazo de la música”. La música es origen, es vibración, es energía que fluye llenando todos los espacios. La música te abraza, te recoge, te acompaña y, muchas veces, hasta te salva.

A mi hijo Javier.
Emilio Pascual. Febrero 2026

El Abrazo de la Música - Emilio Pascual (PDF)