Numerosos fueron los acordeonistas que realizaron una gran labor en Yecla. Entre ellos se encuentran:
Pedro Ibáñez Azorín, José Antonio “El Tocayo”, Ramoné, José Azorín Pérez, Juan Muñoz Muñoz, El ciego Albalate, Amado, Juan “el del acordeón blanco” y Juan Martínez Ortega “El chucho”.
- Actuaban en bodas ,en la casa de los novios ,el primer día en casa del novio y el segundo en casa de la novia, donde se les ponía unas mesas que servían de tablado para el músico acordeonista que habían contratado.
- También los contrataban para comuniones y bailes públicos, como en el Royalty en el Brandi, y también cuando salían de serenata , y cuando se iban los quintos a la mili, unos días antes solían ir por las calles cantando.
- A día de hoy, sigue en activo, José María Puche Gutiérrez (Chete).
Grupo de acordeonistas: 1982
Componentes:
Fernando Soriano Rubio (acordeón)
Mª del Carmen Soriano Rubio (acordeón y voz)
Mª Eugenia Soriano Rubio (guitarra española y voz)
José Manuel Soriano Rubio (guitarra española)
- En 1982, Daniel Lillo fue su profesor, que enseñaba acordeón y guitarra.
- El repertorio de música que teníamos era variado, pasodobles, vals, tangos, jotas, boleros, canciones populares, etc.
- Gracias a Paquita Ángel Conejero, cuidadora de la Iglesia de San Nicolás, empezamos a tocar en las misas como coro de la iglesia, actuando en diferentes edificios religiosos tales como: la Basílica de la Purísima, la Iglesia del Niño Jesús, el Santuario del Castillo, etc.
- También actuaron en bodas, colaboraron con diferentes asociaciones del pueblo, como la Asociación de Mayordomos, la Asociación de Donantes de Sangre, el Asilo de Ancianos y en numerosas ocasiones, "Koki" les invitaba a los programas de radio.
- En 1984 empezamos las actuaciones como grupo en la 1ª Semana de la Música Escolar de las Herratillas, nuestro colegio La Paz, etc. En muchos eventos y fiestas populares contaron con nosotros, como en las fiestas de Santa Ana celebradas en la Calle Corredera, en el Barrio de García Lorca, en Socovos, Jumilla, Caudete, Crevillente, Murcia, Elche y muchas más localidades.
Simón Pérez García "Simón el del motocarro" (1932-2012)
- Simón nació en Yecla el 19 de Noviembre de 1932 y falleció el 24 de Marzo de 2012. Pasó sus primeros años en el campo y aunque no se sabe si fue al colegio o lo enseñó algún maestro de los que daban clases en las labores agrícolas, Simón sabía leer y escribir. Hizo el Servicio Militar en Ingenieros, en Barcelona y después se empleó de tractorista en una finca de Caudete. Desde 1965 se dedicó a realizar portes con un motocarro en Yecla.
- Tocaba el acordeón en bodas y celebraciones particulares y actuaba en las mismas o parecidas ocasiones en el “Bar Brandy”, principalmente durante los años sesenta del pasado siglo XX. Su repertorio eran canciones tradicionales o conocidas en esa época. La familia conserva el mejor acordeón que él tenía. Es un bello acordeón italiano de marca Castagnari que tiene más de medio siglo.
José María Puche Gutiérrez "El Chete": Acordeonista y otros instrumentos
- Nació en Yecla en 1940, en una familia de panaderos. Su padre, José María, entusiasta de la música tocaba el trombón; el hermano mayor, Patricio, tocaba la trompeta y el otro hermano, Cayetano, tocaba el bombardino.
- Con siete y ocho años de edad desfiló en la Semana Santa tocando la trompeta en la banda de “Morterico” y después en la banda del Ecce Homo; a los nueve años comenzó el aprendizaje musical de solfeo e instrumento con el maestro José Ortuño, primero con la trompeta y por consejo del maestro pasó al trombón y finalmente al bombardino con el que, a los doce años, debutó en la Banda Municipal.
- A los diecisiete años, entró en el equipo titular del club de fútbol Deportivo Yeclano y además entró a formar parte de la “Orquesta Alcey” con el trombón. Después, para darle un aire más moderno a la orquesta, decidieron que José María tocara el contrabajo eléctrico, pero como este instrumento se acoplaba, decidieron que tocara la guitarra eléctrica.
- Cumplió el servicio militar en Ceuta, en donde por oposiciones, consiguió el puesto de trombón para formar parte del cuadro artístico de la Comandancia. Rebajado de servicios de armas, sus tareas eran ser corneta de órdenes por la mañana, ensayar por las tardes con la banda de trompetas y tambores del regimiento y además con el cuadro artístico-musical para actuar ante las tropas y en el baile que se organizaba el día de la Patrona.
- Cuando acabó la mili continuó en el Deportivo Yeclano y retomó la actividad musical con la “Orquesta Alcey”, sustituyendo a José Cano Medina que se incorporaba al servicio militar. Actuaba con la “Alcey” en los bailes que se hacían en el PYA, en la Feria de Septiembre de Yecla, en la sociedad de “Cazadores”, en el “Royalti” y en “Las Vegas”. Llevó adelante una intensa actividad musical tanto en Yecla como en otras poblaciones.
De todos los instrumentos que aprendió le gusta el bombardino, porque es muy melodioso y por su belleza al tocar contrapunto. Mas tarde conoció el acordeón, que aprecia especialmente, porque desarrolla melodía y acompañamiento a la vez. Empezó a tocarlo gracias a los conocimientos que le transmitió Daniel Lillo, que venía desde Caudete.
Al jubilarse, ingresó en la Banda de la Asociación de Amigos de la Música de Yecla, tocando el bombardino.
-
Además, los cuatro hombres de su familia, padre y hermanos, han participado interpretando la música en la procesión de “La Soledad” de la Semana Santa de Yecla. Inicialmente José María (padre) acompañaba con el trombón, su hijo Cayetano con el bombardino y Patricio el hijo mayor con la trompeta. Cuando por razones de edad, el padre dejó de salir fue relevado por José María hijo, pero después de una intervención quirúrgica, tuvo que dejar de tocar por indicación médica. No obstante, fueron unos quince años los que acompañó la citada procesión.
En la actualidad realiza numerosas actuaciones, tanto en el Hogar del IMAS, como en el Centro de Mayores y el de Atención de Afectados por Alzheimer, ambos en Las Herratillas. Estas experiencias se convirtieron en algo de lo más hermoso que ha hecho en su vida, descubriendo la gran labor que se puede hacer a través de la música por el bien de los mayores; pues a estas personas la música les importa, les habla, les da afecto y cariño, cosas que agradecen y necesitan. Es tan gratificante para él esta experiencia que su disposición para actuar ante los mayores es permanente.
